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La naturaleza pone las cosas en su sitio


Las fuertes pendientes, muy peligrosas
 
AVALANCHAS Y ALUDES

Con el paso del tiempo y la experiencia uno va cayendo en la cuenta de que esta frase es propia de la condición humana: "Eso a mi no me puede pasar". Tal vez, es posible, pero debemos tener en cuenta que, aunque los probabilidades son escasas, más si cabe, teniendo en cuenta las condiciones de nieve de nuestras estaciones, cabe la posibilidad de que en alguno de nuestros días de snowboard nos veamos sorprendidos por un alud de nieve.

Como no hay mejor prevencion que la información, en X-tremeclub.com os hemos preparado este reportaje, que gira en torno a este fenómeno natural, bello y espectacular, siempre y cuando lo veamos desde la seguridad y la lejanía.

Tipología y diferencias

Este fenómeno se produce cuando una masa de nieve se desliza sobre el suelo o sobre la propia superficie del manto nival. La diferencia básica entre un alud y una avalancha es la dimensión del fenómeno de deslizamiento. Una avalancha no es sino un alud de grandes proporciones.

Un alud se descandena cuando la fuerza de la gravedad es superior a la capacidad de retención del manto nival. Esto puede deberse a causas meramente naturales o por la actividad de un snowboarder en una pala inestable.

Las diferentes tipologías de aludes vienen dadas por dos factores diferentes: El tipo de desplazamiento y el tipo de nieve:
El alud de superficie es aquel que se produce cuando se desliza sobre una parte de la superficie del manto nival. Por contra, el alud de fondo se produce cuando se desliza desde el mismo suelo.
Por otra parte, y atendiendo al tipo de nieve, el alud de nieve polvo se desliza a gran velocidad, ya que está constituido por nieve fría de baja densidad. Los aludes de polvo son también llamados de spray, debido a la gran cantidad de "aerosol" que forman en su frente. Los aludes de nieve húmeda y primavera son llamados aludes de fusión. Estos últimos aludes se producen por el aumento natural de peso de la nieve húmeda.

El mejor remedio, la prevención

El sentido común del snowboarder es la única receta válida para poder prevenir los aludes. Antes de realizar nuestro freeride debemos evaluar dos aspectos: Uno, muy importante, es la pendiente de la pala. En una pendiente inferior a los 30 grados el riesgo de alud es muy bajo, a no ser que haya una nevada espectacular. Pero en pendientes supeiores a los 30 grados el riesgo de alud se va elevando progresivamente. Por encima de los 45 grados, el riego de avalancha crece exponencialmente, aunque las condiciones de la nieve no sean especialmente peligrosas.

Otro factor a tener en cuenta es la orientación de la pala que vamos a bajar. En la cara norte, la nieve se mantiene más fría y por lo tanto, menos cohesionada. En esta orientación se producirán normalmente los aludes de polvo, muy peligrosos por su endiablada velocidad. En las vertientes sur, la insolación producen cambios en la nieve, por lo que los desencadenamientos de aludes de nieve pesada serán muy usuales.

Hay zonas especialmente peligrosas si nos vemos sorprendidos por un alud, como las laderas y los fondos de valle. Nuestra actitud en la bajada es determinante para prevenir la avalancha. No es lo mismo bajar solo que en grupo, ya que cinco riders pueden ejercer una presión muy elevada sobre el manto nival. Seguiremos la huella del guía que irá testeando el terreno. Nuestro giros serán cortos y evitaremos trayectorias trasversales a la pendiente.

¡Avalancha!

Si pese a nuestras prevenciones y cuidados nos vemos cogidos por una avalancha, lo importante es conservar la calma. Aunque sabemos que es facil decirlo, este aspecto es clave para nuestra supervivencia. Procuraremos escapar por los laterales, desprendiéndonos de todos los accesorios que dificulten nuestra movilidad (mochilas, piolet, etc...). Si nos notamos arrastrados por el alud "nadaremos" para mantener el cuerpo sobre la superficie del mismo. Si el alud es de nieve polvo, cerraremos la boca para evitar que entre "aerosol". Procuraremos agarrarnos a rocas o árboles. Si finalmente la avalancha nos engulle nos taparemos las vías respiratorias para evitar tragar nieve o inhalar aerosol, al tiempo que movemos el cuerpo rápidamente para hacer un espacio vital. Debemos manterner la calma como nos sea posible para optimizar el uso de aire y esperaremos la ayuda de un compañero.

El rescate

Si nos hemos equipado adecuadamente, el rescate podrá realizarse en apenas unos minutos. Si vamos equipados con el ARVA (Localizador electrónico de búsqueda en avalanchas), la búsqueda será más rápida. Nuestro freeride debe ser complementado con otras "herramientas" complementarias al ARVA, como palas desmontables y sondas de búsqueda telescópicas.

No obstante, desde X-tremeclub os recordamos que la mejor herramienta para hacer frente al riesgo de avalanchas es el sentido común y el máximo respeto a la montaña.

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